Noche Alba 2020: Una pobre tradición

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En los años 90, la noche alba era sinónimo de un gran evento, estadio lleno, grandes figuras, sorpresas y un buen espectáculo, un salto rápido al 2020 y nada de eso queda, lejos están los rivales de alto nivel, lejos están los eventos de alto nivel, lejos están los jugadores sorpresas.

Es cierto, Matías Fernández para el hincha de Colo Colo es una gran figura, el problema, el hincha se queda con lo que fue el 14 de los blancos en el 2006, hoy en 2020 no queda prácticamente nada del mejor jugador de América. El Mati llega en el ocaso de su carrera, con un bajo nivel, critica en sus últimos equipos y complicado por las lesiones. Con ese panorama y dejando el cariño de lado ¿Es realmente una figura estelar comparable con las noches albas del 90? No.

Sin figuras hablemos del rival, la selección chilena. Una selección chilena puede parecer un buen rival, quizás la de Rueda y de Pizzi, que son nuestras últimas selecciones, no, pero en el papel puede parecer un rival de nivel, pero hablamos de la selección sub 23.

Nuestra actual selección sub 23 que se prepara para el preolimpico, un torneo para el que el actual técnico, Bernardo Redín el ayudante de Reinaldo Rueda en la selección adulta, se ha cansado de decir que no esperan lograr un buen rendimiento en el preolimpico. Entonces si el mismo técnico les repite a sus dirigidos que no tienen nivel, bueno, el empate sin goles del día domingo solo refleja algo, Blanco y Negro no tiene nada con lo que organizar una presentación de jugadores, ni logró un buen rival, entonces tenemos al mediocre tratando de vender algo que no es. En conjunto, todo queda en un pobre espectáculo que nos refleja que siempre se puede hacer dinero, incluso con algo que nos vende una cosa que no es.

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